Cercado de Lima, 17 de Setiembre de 2009
Señor Hugo Neira Samanez, director de la Biblioteca Nacional del Perú
Señoras y señores
Señor ministro de Educación
Vengo con dos propósitos. Primero es disfrutar de las obras de reconstrucción, rehabilitación y mantenimiento de este centro de la cultura que ha sido nuestra Biblioteca Pública de la avenida Abancay, y el segundo punto es más personal, rendirle un homenaje de amistad y de Estado a Hugo Neira, que ha cumplido todos estos objetivos
Y siendo como es, un intelectual de los mayores que tiene nuestro país, por la profundidad de su pensamiento y la densidad de sus lecturas, condescendió a ser administrador de temas presupuestales y proyectos físicos de los que hoy día nos entrega los resultados de su trabajo.
Hace unos momentos suscribí la Ley General de Turismo en el templo Ishma, para que nos entendamos, el templo de Pachacamac, nombre recientísimo puesto, Pachacamac, por Tupac Yupanqui, pero previamente, por 1,500 años, Templo Ishma.
Venía pensando cómo en principio fueron las tumbas las bibliotecas, fueron los templos las bibliotecas y fueron los conventos las bibliotecas y después surgió la biblioteca pública, abierta, universal, multitudinaria, como una respuesta muy lejana al esfuerzo de Lutero de publicar la Biblia para la libre interpretación de todo y al alcance de todos, y como una consecuencia del hallazgo de Gutenberg que permitió multiplicar y universalizar la lectura.
Pero venía pensando cómo ese esfuerzo de ampliación de lectura es en este tiempo contrarrestado por las inmensas y fenomenales fuerzas técnicas de nuevos hallazgos de comunicación, de nuevos y sensacionales instrumentos de información y transmisión de contenidos que nos llevan más bien a la transmisión de contenidos puntuales, estimulares, segmentados, y que nos arrebatan a la riqueza del libro que nos permite, enfrascados en sus párrafos, analizar, reflexionar y saber pensar.
Enorme distancia entre lo que hoy día se difunde como cultura del internet y la cultura un poco a la Gutenberg de la que fuimos formados Hugo Neira y quien habla bastante después, para aprender a reflexionar y pensar, en verdad, y no detenernos solamente en la transmisión de contenidos puntuales, que es lo que actualmente está ocurriendo.
Y entonces la biblioteca va volviéndose poco a poco centro monacal de defensa de cultura, de interpretación y de saber reflexionar y comprender y espero que nunca se vuelva tumba como al origen, como las tumbas egipcias o de las viejas ciudades donde está en sus paredes la historia de los personajes y de los reinos, como bibliotecas primarias al alcance del más adelante.
Venía pensando eso y en la enorme importancia que tiene la lectura y el esfuerzo solitario y heroico de quienes siguen pensando que a través de la lectura razonada, reiterada, esforzada y no episódica o rápida se aprende a pensar, a interpretar y a comprender. Y sólo quien comprende a partir de la lectura, puede comprender su mundo y, por consiguiente, su vida.
Y en la necesidad de que la revolución educativa que quisiéramos hacer, que es un intemporal y una falta de plenitud permanente, pase necesariamente por esto que llamamos en un origen el plan lector.
Porque si nos fijamos bien, el objetivo final de todo lo que queremos hacer es alfabetizar a millones para que puedan leer aunque fuere lo primario y lo esencial, y es en segundo lugar, llevar el libro y el plan lector a todos los escolares para que aprendan lo que es el esfuerzo de la interpretación, de la recreación.
Alguna vez le propuse a Hugo Neira que hiciéramos un concurso nacional de ensayo, pero definiendo previamente lo que es un ensayo, a fin de que nuestros estudiantes secundarios, comenzando por ellos, pudieran iniciarse en este género extraordinario que es el ensayo, que obliga al orden, al pensamiento y a la comprensión, y es todavía un objetivo que seguiremos planteando y que esperamos cumplir.
Este es un tiempo difícil para la lectura, señor director, porque estamos en el tiempo y en la cultura de las hipótesis y las dudas, porque en el acceso apariencial de cada uno a la noticia y a la realidad, directamente a través de su twitter, de su facebook, de su internet, le da la apariencia engañosa de estar cerca de la realidad, pero no interpreta ni piensa esa realidad, la adquiere como un estímulo reflejo.
Y todo esto va segmentando lo que antes era para nosotros ideología integral y compromiso vital o partido político monacal o universidad, universitas exactamente o religión, finalmente, con integridad total.
Hoy estamos lejos de todo eso porque nos asaltan los estímulos y las noticias por miles y a cada momento, y nos impiden pensar y no nos dejan comprender, y entonces, relanzar desde estos lugares, que usted con esfuerzo y con empeño ha ido construyendo y rehabilitando, el libro como instrumento de libertad frente a esta seudocultura de la información es un acto heroico que nosotros debemos saludar y premiar.
Y cuando digo lo dicho, no lanzo un anatema en contra de la forma nueva de información que existe, sino en favor de la complementación de esa información con la lectura.
Uno puede hablar, y tocaré un tema personal, con muchas personas muy bien informadas de datos y hechos, pero sólo puede reflexionar con quien escribe, con quien se realiza a través del ensayo. Son pocos aquellos con los que se puede sostener una conversación de densidad permanente, de intensidad.
Algunos escritores nuestros, por cierto, y algunos lectores, que es la otra faceta de la cultura, pero entre ellos evidentemente está nuestro director de la Biblioteca Nacional, cuyos párrafos, casi sin citas expresan no el papel de elaboración de juntura de ideas ajenas sino la asimilación del conjunto de las ideas para interpretar el mundo.
Creo, y lo digo públicamente, que no ha habido ensayo más lúcido sobre el pensamiento de algo que puedo juzgar porque lo conozco cercanamente, que es el pensamiento de Haya de la Torre, hecho por un no aprista, pero con el más alto nivel alcanzado respecto a la interpretación de su propósito, de sus sueños y de su pensamiento.
Y creo que al igual que en ese tema, en otros temas abordados por nuestro director ha comprobado que si alguien debía ser llamado a dirigir la biblioteca tenía que ser quien hubiera pasado tan largo tiempo en las bibliotecas estudiando, y lo demuestra a través de la densidad de su pensamiento.
Carlos Marx pasó larguísimos años en el British Museum estudiando, aquejado de profundos dolores de cabeza. Decía en las cartas posteriores al tomo segundo, que para quien lo lee sin leer previamente esas cartas ocasiona también terribles dolores de cabeza transmitidos a través de la ecuación de su escritura. Hegel pasó también larguísimos años en la biblioteca de la Universidad de Berlín. Son los que han estado 20 o 30 años dentro de una biblioteca, los que pueden producir, como Kant, a él me refiero, obras tan grandes, o como Goethe, que era una biblioteca en sí mismo.
Entonces, he venido a rendir homenaje a nuestro director que amenaza irse y al cual vamos a hacer todos los esfuerzos para retenerlo, inclusive hacerle la oferta del crédito que aquí ha reclamado.
Tal vez ese sea el señuelo suficiente, porque en efecto sería maravilloso poder transcribir a fórmulas nuevas de retención todos los libros y tesoros que nuestro país tiene desde el origen del hallazgo escrito de nosotros.
Estamos muy agradecidos por tu colaboración, por tu presencia, y estamos muy agradecidos porque esto se haya ido traduciendo poco a poco en el desarrollo de nuestra Biblioteca Nacional allá y nuestra Gran Biblioteca Pública aquí.
Nos queda el trabajo, que era el sueño mío, de difundir las bibliotecas populares a lo largo de todo el Perú, pero eso va más allá de nuestras intenciones y nuestras voluntades porque requiere el concurso de gente a la que aún hay que exorcizar echándole libros encima, de gente a la que hay que hacer nadar todavía en las bibliotecas para que entienda porqué es importante.
El reclamo que ha hecho el director de la Biblioteca Nacional a mí me parece una queja dramática, porque ha dicho, no he podido convencer a ningún presidente regional de los que tienen miles, no cientos sino miles de millones de soles, en sus cuentas bancarias por el canon minero, de hacer una biblioteca pública.
Ese reclamo no hay que acallarlo vergonzosamente, no es algo que debamos guardar dentro del ropero, hay que airearlo para que todos sintamos un poco la vergüenza de no haber alcanzado la cultura de la biblioteca a todos los peruanos.
Qué costaba, qué consigna hay que dar para que un dirigente que tiene muchos millones, porque hay que recordar cómo lo ha dicho, que hoy día de 100 soles o invertir 70, los tienen, otros que con 30 debemos pagar Fuerzas Armadas, Policía Nacional, etc, etc, etc
Qué costaba que en cada lugar se estableciera una biblioteca, cuánto hubiera multiplicado la fuerza editorial de nuestro país que en cada lugar se hiciera una biblioteca modesta y pequeña, y cuánto hubiera multiplicado el estímulo por la escritura y el pensamiento en todos los jóvenes de todo el país.
Pero nunca es tarde, siempre tenemos tiempo, siempre nos queda el más adelante a todos, siempre nos queda más tiempo y estoy seguro que eso lo vamos a cumplir y lo vamos a hacer.
Hermoso es este es escenario, hermoso con sus pirámides y sus mármoles, y sus escaleras gastadas por los pies del que subía a aprender, pero es solamente un vehículo.
Leía la otra noche, porque hay que leer las cosas para que se queden en la memoria como ecuación en el pensamiento, “El poema de los dones” de Jorge Luis Borges inmortal, que se queja de la paradoja por la cual Dios le dio al mismo tiempo los libros y la noche a él, ciego, pero volví a encontrar nuevamente un soneto olvidado de Borges que se llama las causas.
Yo diría parodiando, parafraseando, repitiendo, instrumentalizándolo, que era necesario levantar estas columnas sólidas de mármol y era necesario gastar a pie las escaleras o era necesario construir todo esto solamente para que hubiera un libro.
Y que con un libro, con un párrafo a leer todo aquello se justificaría y tal vez era necesario que existiera la avenida Abancay y que existiera Lima entera y que existiera la humanidad por completo para que alguien pudiera leer, porque leer –lo dice la Biblia- acerca a Dios, pero leer acerca al ser humano a sí mismo, aprendiendo, enseñándole a reflexionar, a pensar, a entender, y finalmente a crear.
Muchas gracias por todo