Discurso del Presidente de la República, Ollanta Humala Tasso, en el lanzamiento de la estrategia nacional de inclusión de regiones a mercados “Coopera Perú”

Discurso del Presidente de la República, Ollanta Humala Tasso, en el lanzamiento de la estrategia nacional de inclusión de regiones a mercados “Coopera Perú”Lima, 25 de julio 2012

Señora Ministra de la Producción, Gladys Triveño

Señor Ministro de Agricultura, Milton Von Hesse La Serna

Señor Ministro de Comercio Exterior y Turismo, José Luis Silva

Señores empresarios

Estoy contento con esta iniciativa porque uno de los grandes problemas que tenemos en el Perú es la desigualdad. En Latinoamérica el problema no es la pobreza si no la desigualdad. No somos la región más pobre del planeta, hay otras regiones más pobres, pero sí somos la más desigualdad.

Mucho se ha hablado y manoseado políticamente la pobreza para generar réditos políticos. Y no es lo mismo pobreza que desigualdad. Por ejemplo, no es lo mismo tener S/. 200 nuevos soles en Santa Clotilde, a orillas del Río Napo, que tener S/. 200 nuevos soles en Lima. Y es que en Santa Clotilde, en el Estrecho, en el Putumayo no hay la misma cantidad de servicios a los cuales se puede tener acceso en Lima. Eso es desigualdad y eso nos está afectando a todos.

Hoy el Perú se está consolidando como un país que mantiene un crecimiento económico sostenible. A pesar de que el mundo está viviendo una crisis bastante seria, el Perú mantiene un nivel de crecimiento que nos permite generar confianza para que las grandes empresas no solamente inviertan, sino que además exporten sus capitales e ingresen al mercado de otros países. Hace una década, probablemente, esto era impensable, porque estábamos acostumbrados a que los grupos económicos de países industrializados conquisten y compitan en nuestros mercados.

Hoy día las empresas nacionales están compitiendo no solo en el mercado interno, sino afuera. Y uno de los grandes retos que tenemos es diversificar nuestra economía y fortalecer el proceso de industrialización del país para darle el valor agregado a los productos que vendemos en el mercado nacional e internacional. Y que no se repita lo que nos ocurrió en las épocas del guano, el salitre y del caucho que terminaron con pérdida territorial y la desaparición de comunidades Boras y Huitotos.

Fueron épocas en las que se vivió una gran farra, un gran carnaval. Durante la bonanza del caucho trajeron al tenor Enrico Caruso a cantar a Iquitos, también trajeron al arquitecto Gustave Eiffel para construir una pileta y una casa de fierro, pero si ustedes ven hoy el mercado de Belén se darán cuenta de la pobreza y la falta de previsión de la clase política y de la clase dirigencial. Por eso muchos historiadores han señalado que una de las desgracias que ha tenido el país es que siempre hemos adolecido de una clase dirigente y solo se ha tenido una clase dominante, que no es necesariamente lo mismo que dirigente.

Y vuelvo al tema de la desigualdad porque hay un sector en el Perú que le quiere dar valor agregado a los productos e incursionar en mercados internacionales con los productos no tradicionales como un componente global de las exportaciones peruanas. Pero todavía tenemos un sector que está atrasado. Y es que tenemos actividades del siglo  XIX y del siglo XXI coexistiendo en un mismo territorio. Eso nos involucra a compatibilizar una visión de país que sea común para todos. Ese es el gran reto que  tengo, de diversificar nuestra económica, reducir la brecha de la desigualdad y poner en valor los territorios que durante décadas han sido zonas en las cuales la actividad productiva no ha podido desarrollarse.

La zona del Alto Huallaga lo hemos logrado pacificar y está en proceso de consolidación para lograr su desarrollo. Las zonas de Venenillo y Naranjillo, cerca a Tingo María, que en la década de los noventa fueron dominadas por el terrorismo, hoy tenemos plantaciones de cacao, café, piña y una serie de productos orgánicos que pueden ser promocionados para  la exportación.

Gracias a la pacificación estamos poniendo en valor un territorio con mucho potencial como el Alto Huallaga, en la selva de las regiones Huánuco y San Martin, que también tienen gran potencial para el turismo.  Con la consolidación de la pacificación estamos colocando comisarias, que es núcleo básico de la administración de la justicia. También estamos lleando el Banco de la Nación y un programa de puentes que permita unir las dos riveras del río Huallaga para llevar el estado de derecho.

Hoy tenemos el reto del VRAEM, que hasta cierto punto no era real porque no se incluía el rio Mantaro que esta justamente en las zonas más peligrosas de la región. Pero estamos avanzando. Hace poco hemos estado en Pichari, que era un centro poblado y ahora es una ciudad pujante y que está cultivando una serie de productos como el cacao, la piña, café, peces y otros más que requieren una demanda. Esto nos ayudará a reducir la brecha de la desigualdad y llevar esa economía del siglo XIX, producto de la configuración y del carácter del Estado, por lo menos al siglo XX, si es que no podemos llevarlo de frente  al siglo XXI.

“Coopera Perú” es un esfuerzo nacional donde trabajamos por igual: el Estado, el sector privado y los productores para consolidar un mercado interno que nos permita crear circuitos económicos que hoy están desconectados, no se articulan y no crean una cadena de valor.

Como dijo el secretario ejecutivo del VRAEM, uno de los grandes problemas que tenemos ahí es el narcotráfico, que explota a los campesinos, a los agricultores que siembran la hoja de coca por un tema de economía nada más,  porque no es un tema de convicción ideológica. Ven qué producto da más plata y eso es lo que siembran. Por ello necesitamos generar confianza en los agricultores  para que puedan abandonar los cultivos de hoja de coca que están destinados a económicas ilegales y podamos darle valor a través de productos como el café, cacao piña, palma aceitera entre otros, que las empresas requieren.

En este esfuerzo el Estado se convierte  es un facilitador que permite conectar la oferta con la demanda. Es un facilitador que escuchará cuales es la problemática de las inversiones privadas para tener estándares de producción y obtener el control de calidad que se requiere, porque tampoco queremos que pierdan su competitividad. Las empresas son nuestros buques insignia, nuestras unidades blindadas que están  yendo a conquistar mercados, que pagan impuestos en  el Perú para que redunden en la educación, en la salud en la infraestructura.

El interés del sector privado también es nuestro e iremos juntos en el barco porque estamos en un Estado facilitador que trabajará el tema de infraestructura. Hoy estamos uniendo esfuerzos para integrar el VRAE al resto del territorio nacional, hacia el Cuzco, Ayacucho y Junín, ¿para qué? Para disminuir y abaratar los costos del transporte de los productos. Estamos creando polos de desarrollo en las ciudades como Pichari llevando a la SUNAT, RENIEC, Banco de la Nación y comisarias. Estamos instalando el Estado con una visión integral, multisectorial. Hemos bajado el interés que cobraba Agrobanco de 24% a 14% de tal manera que los comuneros tengan mayor acceso a un crédito, porque ellos quieren tener estabilidad para planificar y arriesgarse a invertir en el cacao porque hay demanda de la Nestlé. Y el Estado construirá la carretera, otorgará el crédito y brindará la capacitación para una mayor y mejor productividad  del cacao.

Estos son los temas importantes y debemos ponerlos en la agenda  nacional. La empresa privada puede trabajar hoy día en una misma visión de país con el Estado para rescatar estas economías pequeñas del siglo XIX para que pasen a economías modernas. Eso hará que vayamos todos juntos y que no solamente estemos arrastrando con programas sociales las economías que se van quedando rezagados.

Como Estado tengo que velar por todos los vagones del tren porque si no vamos juntos en este reto de ensanchar la base productiva, de darle valor agregado a nuestros productos para consolidar el crecimiento económico, no vamos avanzar. Si el esfuerzo lo hace solo el primer coche no avanzaremos porque vamos a tener que jalar todos coches y tendremos que pensar cómo hacemos para generar más recursos para el Estado para aumentar el programa  Juntos y otros programas sociales.

No puedo permitir  que la gente se quede en una etapa muy atrasada. Creo que una solución sensata es trabajar juntos ahorita. No darle a la gente  pescado sino darles la caña de pescar y que aprendan a compartir también. Por eso me da gusto saber que en este encuentro hay empresas que compiten en el mercado y sin embargo están reunidas aquí en una misma tarea que nos une, que es el amor por el Perú.

Esta es una experiencia hasta cierto punto nueva y seguramente vamos a cometer errores porque nadie nace sabiendo. Todos aprendemos en el camino, pero lo importante es que aquí existe la buena voluntad, la transparencia de querer hacer las cosa bien y no aprovecharnos los uno de los otros. En estas reuniones vamos a reflexionar sobre qué está fallando en Estado, en la empresa y en los productores, para corregir estas cosas. Creo que si esto continua así, en las siguientes reuniones el salón Túpac Amaru deberá corto porque se irán sumarse más empresas.

Eso implica también que el Estado debe hacer un reconocimiento a las empresas que apuestan por el desarrollo. A las que se suman para acoger al Perú. Tenemos que premiar el esfuerzo y señalar las buenas prácticas para que otras empresas se sumen a esta cadena y nos ayuden a sacar de la extrema pobreza, de la pobreza y de la desigualdad a los pequeños productores y así poner en valor importantes extensiones del territorio nacional que hoy día no aportan a la economía nacional y son más bien un tema de preocupación, porque tenemos que poner esfuerzos para que no se desvinculen Estado de la visión del país.  Eso es lo que hemos heredado. No me quejo, simplemente lo digo.

Necesitamos trabajar juntos como lo hicimos para poner en valor el Alto Huallaga que ahora va aportar miles de millones de dólares a la economía peruana, en el sector turismo y en la venta de una serie de productos, así también podemos hacer en el VRAEM. Si le ponemos fuerza y logramos poner en valor su producción de cacao, café y frutales, consolidaremos el crecimiento económico del país. Eso nos conviene a todos.

Agradezco a todos los señores empresarios por esta primera reunión y quiero decirles que este esfuerzo vale la pena. Tenemos que caminar juntos y no separados. Como dije una vez, solos podemos avanzar rápido pero juntos avanzamos más lejos.

Muchas gracias.

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